19 de Febrero de 2014
Después de dejar atrás las cataratas de Iguazú y saboreando todavía el maravilloso tiempo en Brasil, cruzamos la frontera en autobús de línea de Brasil a Paraguay llegando a Asunción para visitar las ruinas de las Misiones jesuíticas guaraníes.
Estas ruinas son los restos de los pueblos misioneros fundados por los jesuitas en el S. XVII y fueron un ejemplo de integración cultural guaraní y católica, armoniosa y donde ambas cosmovisiones se enriquecieron. Actualmente son Patrimonio de la Humanidad, aunque uno de los lugares menos visitados de la lista de UNESCO.
Para nosotros fue un escenario inmejorable para nuestro picnic, en los jardines de la iglesia en ruinas, donde un árbol nos dió sombra y asiento para saborear frutas y risas los tres juntos.
El pueblo de Asunción tenía un parque “guay del paraguay” para Abril y extrañamente estaba lleno de descendientes de inmigrantes japoneses y alemanes, así que cenamos sushi y tomamos buen pan durante los dos días que estuvimos allí.
Al tercer día de nuevo emprendimos viaje hacia Argentina, para dirigirnos primero a Goya, Corrientes, a visitar a Nico y a Guille.
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