6 de Marzo de 2014
Después de 4 maravillosos días en la hacienda de Pablo decidimos coger un autobús por la noche que nos llevaría a Neuquén, llegando el jueves por la mañana, donde Mariana nos estaría esperando en la parada del autobús para ir a desayunar a su casa juntos.
Neuquen es una ciudad mediana, en la Patagonia norte, rodeada por un río y montañas bajas, con un clima.
La idea era estar un día en Neuquen y continuar hacia Bariloche, pero por la tarde Mariana nos propuso un plan genial que no pudimos rechazar: Irnos de acampada a su lugar favorito…un idílico rincón a orillas de uno de los lagos de los Andes, rodeados de bosques de araucanias, cerquita de San Martín de los Andes. Así que nos pusimos manos a la obra para equiparnos de sacos, comida, utensilios…Mariana es una gran organizadora! Hasta le hizo la revisión al coche de una día para otro
Así que el viernes al mediodía ya lo teníamos todo listo para la aventura. Y cruzando las enormes extensiones de tierra patagónica de donde extraen petróleo, rodeados de un paisaje casi lunar, nos adentramos en las montañas y el camino de bosque que nos llevaría al lago. Al llegar estaba ya oscuro, y gracias a las luces del coche y linternas, encendimos fuego para calentarnos y preparar la cena y montamos la tienda de campaña. El cielo estrellado era tan claro que se veía la vía láctea, un espectáculo que tanto esta latitud como la pureza del aire y la falta de contaminación lumínica hizo posible.
Al despertarnos por la mañana pudimos al fin ver el paisaje, bosque y montañas, y un lago precioso…no es de extrañar que sea un lugar especial para Mariana! Y además una cascada en medio del bosque hacia la que pusimos rumbo después de un buen desayuno a la leña. Oscar y Mariana son unos expertos haciendo fuego, así que Abril y Vero, tropicalizadas, se encargaban de cortar frutas.
Como siempre hay sorpresas, el día nos regaló lluvia, y después de nuestro paseo y la comida con una buena siesta, con el frío empezando a calar los huesos, desmontamos el campamento para irnos a visitar y dormir a San Martín de los Andes. San Martín es famoso por la pesca, así que disfrutamos de una cena de trucha fresca y vino argentino impresionante que nos repuso del frío de la lluvia y pudimos dormir calentitos en un hostal encantador…eso sí, el cielo no se veía igual!
Por la mañana, antes de regresar a Neuquen, fuimos a visitar la peculiar iglesia de San Martín, que tiene un fuerte componente andino en su decoración y hace honor al árbol sagrado de araucaria, que curiosamente tiene forma de loto en su flor. Después de la visita, partimos en busca del famoso chocolate de Junín de los Andes, la primera parada para adentrarse en la ruta de los 7 lagos. Esta ruta es de las más visitadas en la Patagonía y hace frontera con Chile.
Con el chocolate en la panza y la foto del corredor andino y el lago en la cámara y la mente, emprendimos rumbo de regreso a Neuquen.
Hicimos parada en el museo arqueológico de dinosaurios, vimos pisadas enormes y huesos que han sido encontrados mientras se hacen excavaciones petroleras, impresionante broche para un fin de semana expectacular. ¡Gracias Mariana! El CD de temas veraniegos españoles es también inolvidable
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