6 de Abril de 2014
Escondidas entre las nubes se levantan las magestuosas montañas (Apus) del Valle Sagrado de los Incas…y ahí en un rinconcito encontramos Pisac, el lugar donde Vero tenía que hacer su curso de instructora de yoga durante 3 semanas.
Tuvimos la gran suerte de encontrar un sitio encantador donde quedarnos durante nuestra estancia. Nos quedamos en casa de Patricia y Ficco, una amplia casa de adobe y madera llamada Tusuy Wasi (casa de la danza), alquilando una habitación y derecho a uso de cocina. Ficco, el hijo de Patricia tiene 4 años e hizo muy buenas migas con Abril.
Foto: La casa Tusuy Wasi
Foto: Vistas desde nuestra ventana
Al descubrir que Ficco iba a una escuela holística a 500 metros de casa, decidimos llevar a Abril durante nuestra estancia en Pisac. Abril se enamoró de Carolina la profesora y se encontraba como en casa.
Mientras Vero iba a Yoga y Abril a su cole, Oscar aprovechaba para trabajar en sus proyectos avanzanado con el “globo de Oscar” y averiguar mas sobre hongos. También aprovechamos para aprender sobre algunas terapias que se hacían en la zona, ya que el lugar atrae sanadores de diversos países y culturas.
Además Pisac es conocido por sus magnificas ruinas de asentamientos Inkas, su famoso mercado de artesanías diario, y el mercado de alimentos de los domingos donde llegan agricultores de las poblaciones vecinas. Abril se hizo buena amiga de varios de ellos y terminó siendo clienta habitual recibiendo siempre la generosidad de las señoras.
Una etapa de calma, casi un mes, para aprender, integrar y renovarnos en un valle muy especial donde tanto el cuerpo como el alma se armonizan con la naturaleza y la vida transcurre con suavidad e intensidad, acompañados de gente tranquila y conversaciones estimulantes.
Como todo tiene su fin, no pudo tener un mejor final que la visita de la abuela Carmen y nuestra amiga Juani…listos para partir y descubrir al fin Machu Pichu…
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